Adelante Comandante.

Posted by | Posted in General | Posted on 13-04-2009

Una revolución barre con el status quo.  Hugo Chávez no siguió este principio y dejó que su gobierno fuera minado por personeros del viejo orden derrotado en las urnas.  El perfume social venezolano aun dominaba los hilos del poder real.  Al percatarse que el Comandante era insobornable, iniciaron la conspiración.

Consciente de esta realidad, el líder bolivariano afirmaba ayer, siete años después de su rescate popular: “¡Debemos seguir a la ofensiva, arrollando a la contrarrevolución, no tenemos más alternativa!”  Sabe muy bien que no le puede dar la mano a quien le quiere arrancar la cabeza.

El petróleo venezolano estaba en manos de las elites exquisitas.  Manejar ese recurso estratégico, sirvió para que los discípulos de Carlos Andrés Pérez sabotearan la economía y crearan un ambiente negativo en contra del Presidente Chávez, quien ingenuamente no nacionalizó la producción petrolera dejándola en manos de sus enemigos.

“Debemos tener claro, tan claro como el agua, que esta revolución tiene en el Poder Popular, su pilar fundamental.  Este gobierno revolucionario trabaja para darle más poder al pueblo.  Por eso nuestro petróleo está al servicio de la gente, la riqueza de Venezuela debe ir a los más pobres, para empoderarlos y sacarlos de la pobreza”.  Decía el Comandante ante una multitud que escuchó atenta durante dos horas con treinta y ocho minutos su discurso.

Promulgar 49 leyes revolucionarias que, entre otras cosas, prohibía el latifundio, entregaba las tierras a la producción, otorgaba a todas las religiones el mismo nivel de relación con el Estado, modificaba el modelo educativo, fue el detonante para que medios de comunicación, iglesia católica, empresariado, las podridas cúpulas partidarias y sindicales, más un sector de las fuerzas armadas, se decidieran a salir de Chávez.

“Era el rey de los pendejos, porque creía que con la burguesía, con la extrema derecha y con las fuerzas imperiales era posible entenderse en el marco del respeto. Pero es imposible, ellos no respetan nada, no respetan a nadie.  Con la burguesía contrarrevolucionaria no hay entendimiento alguno, ¡no hay ni lo habrá!” Una revolución no es tal si busca acuerdos con el status quo.  Las revoluciones solo son posibles sobre aplastando al poder establecido.

Con todo el tinglado del golpe montado, el Comandante fue secuestrado para asesinarle.  La valentía de una parte de los soldados fue crucial para que lo peor no ocurriese.  Uno de ellos fue claro: “Si matan a mi Comandante, nos matamos todos aquí.”  Los demás se acobardaron, fue la brecha por la cual la historia empezó a tomar el rumbo correcto.

En las calles de Caracas, ya se sabía que el Presidente no había renunciado.  ¡Queremos a Chávez! ¡Queremos a Chávez! Era el grito que retumbaba los oídos de los golpistas.  Por vez primera en la historia de la humanidad el pueblo se auto convocaba para restablecer en el poder a quien legítimamente se lo habían entregado voto a voto.  La gente se negaba a volver a caer en manos de las elites perfumadas de Venezuela.  Se negaron a volver a ser colonia de los Estados Unidos.

Bush se frotaba las manos, pues ya tenía asegurado el petróleo para financiar su nefasta guerra en Irak.  Sin embargo,  la historia dio un giro inesperado y el pueblo rescató a su líder, quien una vez repuesto, inicio el proceso de aceleración revolucionaria proclamando el carácter antiimperialista y socialista del gobierno bolivariano.

“Venezuela será potencia económica, política, social, cultural, científica y tecnológica.  No descansare un instante hasta ver hecho realidad el sueño de Bolívar de una Patria unida.  No daré reposo a mi alma hasta que nuestros hijos tengan una Patria socialista.  Me consumo y me consumiré hasta el último segundo de mi vida por ti pueblo.  Yo no soy yo, yo soy nosotros.  Y nosotros estamos dispuestos a ser libres o a morir!”

Seguía proclamando Chávez ante una multitud que le aplaudía delirantemente, sabedores de que con el Comandante ya no serán jamás invisibles.  “De lo que pase aquí en Venezuela, depende el futuro de América Latina.”  Dijo el líder de la región con la mira puesta en la Cumbre de las Américas.

“Lo único que le pedimos al gobierno norteamericano es respeto.  Nosotros no somos, ni seremos colonia de nadie, mas nunca.”

Así termino el memorable discurso del Comandante.  Ayer, la libertad estaba de fiesta.  Con Chávez, hemos recordado lo que significa tener esperanza.

Al terminar  su discurso con el grito de guerra de los revolucionarios: “Patria, Socialismo o Muerte”, no pude evitar responder también, con alegría y entusiasmo: Venceremos.

Chávez, sabiendo que el mundo gira a nuestro favor, nos corregía exultante:

“Estamos Venciendo”.

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