El Pacto.

Escrito por: | Categoría: General | Fecha: 18-05-2009

Gramsci lo decía: “Una verdadera crisis histórica ocurre cuando hay algo que está muriendo pero no termina de morir y al mismo tiempo hay algo que está naciendo pero tampoco termina de nacer“.  Es precisamente lo que pasa en la República Dominicana de hoy, en el PRD de nuestros días.  La generación fallida que tanto daño ha hecho con el pretexto de su sangre “derramada” está muriendo.  Se niega a ello.

El pacto firmado por el Presidente Fernández y Miguel Vargas marca el inicio de una nueva era.  Constituye un ejemplo de convivencia democrática y una muestra de que podemos trabajar juntos, de forma práctica y con sentido común.  La generación fallida patalea porque se sabe desplazada;  no comprenden ningún acuerdo que niegue el reparto de posiciones, que no implique un pedazo del pastel para ellos.

El pacto legitima una reforma constitucional que iba a ser el resultado del soborno y la compra de conciencias.  El documento histórico tiene la virtud de transformar la Constitución de Leonel en la Constitución de todos.  Refleja claramente la forma de hacer oposición inteligente: nuestros postulados se cristalizan, contribuimos a la reforma del Estado, ganamos espacio político sin abandonar las fuerzas ciudadanas que nos sustentan.

Con este pacto empezamos a sepultar las viejas formas de hacer política desde la confrontación irracional, la diatriba, la cerrazón y empieza a nacer lo nuevo;  iniciamos el camino sin retorno hacia la lucha por el alto y común propósito de enrumbar nuestro país por los caminos del desarrollo.

 Aunque todos fijan sus miras en el tema de la reelección presidencial, que reivindica a Bosch y Peña Gómez, al margen de que uno sea partidario o no de la repostulación consecutiva y continuada de los funcionarios electivos, para mí lo más destacable de este pacto es la congelación de la matricula congresional, el otorgamiento de representación política para los dominicanos en el exterior y el compromiso de constitucionalizar la democratización y profesionalización de las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional.

El jueves 14 de mayo inició la tercera transición hacia la quinta República que será producto de una Asamblea Constituyente que instituirá en nuestro país una democracia revolucionaria, participativa y protagónica.  El pacto es el acta de nacimiento de un nuevo liderazgo y el acta de defunción de la generación fallida.

Comprendo que el Ing. Alburquerque y La Antipatria hagan críticas a la forma en que se ha firmado el pacto, pero me pregunto: ¿vamos a seguir los perredeístas distrayéndonos en lo pequeño? ¿Continuaremos de espaldas a lo que la ciudadanía pide a gritos: un liderazgo que piense más en ellos y menos en sus trincheras partidarias? Este pacto no se ha hecho a nombre del PRD, lo ha firmado el Ing. Vargas Maldonado en su condición de ex candidato presidencial, el deber del presidente del partido es convocar a la Comisión Política para conocer el documento.

Tanto el presidente del PRD, como La Antipatria debieran tomar una lección de mesura y buen juicio que les brindó el Presidente Hipólito Mejía al valorar el acuerdo y hacer sus criticas sin altisonancias, ni irracionalidad, ni inmoralidad.  Con su postura el Presidente Mejía muestra su carácter de estadista experimentado.  El Ing. Vargas Maldonado ingresa al exclusivo club de estadistas en la República Dominicana con la firma de ese pacto.  Ser su competidor y tener un proyecto de país distinto al suyo no me impide reconocerle.

 Es la primera vez, desde la muerte de José Francisco Peña Gómez, que en el PRD hacemos política con letras mayúsculas.  No tengo dudas que estamos iniciando en el partido una época de cambios con la firma de este pacto.